MOXEÑO TRINITARIOS - Aspectos político organizativos

Es la década del 80, que el pueblo boliviano ve emerger los primeros pasos de un proceso de formación de un movimiento organizado de los pueblos indígenas del oriente boliviano, en torno a las demandas de territorio y mayo inclusión en asuntos del estado. Es así que en julio de 1990, este proceso desemboca en una marcha indígena sin precedentes. Marcha  iniciada, impulsada por el pueblo moxeño y luego apoyada por los otros pueblos indígenas de las tierras bajas del país. Uno de los resultados más significativos fue el decreto supremo 22610 que reconoció la demanda territorial del TIPNIS.

Entre los moxeños la base de estos procesos políticos organizativos gira en torno al cabildo introducido por los misioneros, estructura que luego será adoptada por los pueblos Chimán y Yuracaré.  Sin embargo, estos pueblos a diferencia de los moxeños, hasta la década del 90, mostrarán un bajo perfil en la participación político organizativo.  

“En términos socio-organizativos y políticos existen dos procesos que han tenido un impacto fuerte en los últimos 10 años.  Uno es la emergencia del la sub-región sur como la segunda región más importante en términos de número de comunidades y población indígena.  Esto significa que en términos de número de comunidades es casi tan importante como la sub-región de confluencia y mucho más importante que el Sécure.  Otro cambio importante ha sido la integración, sea a través de matrimonios interétnicos u otros mecanismos, de comunarios collas en las comunidades indígenas del TIPNIS. Esto connota que la situación organizativa es mas compleja que en el pasado.  La división espacial y organizativa entre collas (colonos) e indígenas es hoy mucho más difusa que en el pasado, particularmente debido al fenómeno de matrimonios interétnicos entre mujeres indígenas y hombres collas” (j. Benerías. 2002)   

“En la actualidad efectivamente existen 3 organizaciones en el TIPNIS, la Subcentral que en teoría representa todo el área, CONISUR (Consejo Indígena del Sur) apoyado por la mayor parte de las comunidades del sur pero no todas, y  la Subcentral de la comunidades del Sécure que representa a todas las comunidades a lo largo (hasta San Vicente) de este rió con la excepción de Tres de Mayo y Coquinal.”  Hoy en día se han producido grandes avances en la relación interorganziacional, estableciéndose acuerdos importantes en el funcionamiento y coordinación entre las organizaciones matrices, especialmente entre el CONISUR y la Subcentral del Beni, ambas organizaciones con personalidades jurídicas y afiliadas al CIDOB.

CONISUR es una organización básicamente creado y apoyado por la Prefectura de Cochabamba a la cual le sirve como mecanismo para canalizar ayuda a las comunidades del sur y de este modo defender su soberanía sobre el área.  Sin embargo, esta “instrumentalización prefectural” ha dejado de ser como tal, por el potenciamiento de las comunidades y de la misma organización a partir de sus propios intereses y abordar sus acciones estratégicas (con y desde la CPITCO) dirigidas a la reivindicación de los derechos indígenas, la protección y el aprovechamiento racional de los recursos y básicamente la propiedad territorial.

“En términos de relaciones inter-étnicas esta sub-región es quizás la más conflictiva.  Entre los Yuracarés y trinitarios los conflictos están asociados al conflicto de limites departamentales.  Los moxeños de esta sub-región provienen de Trinidad y otras partes del Beni y sienten una vinculación histórica con este departamento.  Es por estos motivos que apoyan al lado beniano en el marco de este conflicto.  En cambio los Yuracarés no tienen afinidad con el Beni y hasta cierto punto se sienten más vinculados a Cochabamba por las autoridades de este departamento son las que más han atendido las necesidades sociales e infraestructurales en sus comunidades.”(J. Benerías.2002)  Las tensiones entre Yuracarés y trinitarios también se deben al hecho que ambos grupos realizan las mismas actividades socio-productivas (caza, pesca, agricultura etc.) y en comunidades donde conviven están en conflicto por el uso de los recursos naturales y la tierra (Paz 1991).  Las relaciones entre colonos/collas e indígenas son tensas por la propiedad de la tierra, el aprovechamiento de los recursos, y actualmente se han agudizado debido a que los colonos están sobrepasando la línea roja. Los pueblos indígenas identifican a la colonización como una grave amenaza para su sobrevivencia “es como una enfermedad contagiosa y difícil de curar que se va metiendo en nuestra casa. Los colonos no respetan nada”.

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